domingo, 22 de febrero de 2015

Tu quoque, Brute, fili mi? (Narración Literaria de la traición y muerte del César)

"Tu quoque, Brute, fili mi?" 
(¿Tú también, Bruto, hijo mío?)

La conspiración había tocado casi el fin. Cayo Julio César, acorralado, vio alzar el puñal que segaría su vida.
Vio un puño cerrado en torno a él. Con inapacible quietud miró a los ojos de su verdugo. Pupilas diabólicas encharcadas de ira, ¿Qué espíritu maligno las había poseído?... Aquél, al que durante tanto tiempo había considerado un hijo, un hermano, un amigo... El mejor de todos y ahora venía a darle muerte de forma ignominiosa.
Los ojos de los dos se cruzaron unos instantes. Bruto bajó su puño, con fuerza sádica, hendiendo, en el estómago de su mentor, el fruto de una conjura largamente gestada. Brotó la sangre roja de la herida abierta, mientras el asesino permanecía de pie, como falso titán de la avaricia que le llevó a tal extremo.
Julio César sintió el más profundo y cruel de los dolores... El más ácido y amargo de todos... No fue el de la hoja que le quitaba la vida en cada gota de sangre derramada, sino el de la traición de un buen amigo.
Pronunció en apenas un susurro: "Tu quoque, Brute, fili mi?". A pesar de ver el puñal, de aquellos ojos encendidos de codicia y haber sido testigo de su propio asesinato, durante unos instantes, creyó que era falsa ilusión imaginada. Una prueba de fe de los Dioses. Pero la realidad siempre golpea con impía fuerza. Lo miró una última vez, sintiéndose culpable de haber sido capaz de arriesgar hasta su propia vida por aquel que ahora le quitaba la suya.
Después, cerró los ojos y tapó su rostro con una manta tratando de morir dignamente, a pesar de todo.

miércoles, 21 de enero de 2015

Festival de Cortometrajes "Ser o no ser" o como no todo "Festival" es lo que aparenta ser.

El año pasado fue la Primera Edición del Fesival Internacional de Cortometrajes "Ser o no Ser", cuya orgnización corría a cargo de la productora murciana Citrum Audiovisual. Me enteré de este certamen por la propuesta de una persona de mi entorno. Solo supe que era a beneficio para hacer un centro de día de personas con Alzheimer en Murcia. No me bastó saber nada más, la causa lo merecía. Estoy muy sensibilizada con el tema y con su lucha. Así que, sin medios ninguno, pero con muchas ganas e ilusión, grabamos un cortometraje al que titulamos "Esos Pendientes".

Al ver las bases no entendí que hubiera premios en metálico. En mi modesta opinión, estos certámenes se hacen por la causa y, los miles de euros que se daban, bien hubieran estado invertidos en ese centro de día. Pero como he dicho, eso es solo mi modesta opinión. Los problemas reales vinieron más tarde.

No soy "nueva" en el mundo de los Certámenes de Cortometrajes, pero cualquiera que tenga dos dedos de frente sabe que las bases están para cumplirlas y la organización está para hacer que se cumplan. Porque mire, si a mi me dicen que tengo diez días para hacer un cortometraje de tres minutos, pero al montarlo salen tres minutos y medio, el problema lo tengo yo y he de corregirlo o me descalificarán del concurso. Así funcionan todos, no solo los de Audiovisual.

Un punto de las bases era explícito "No puede ser presentado ningún cortometraje que haya sido premiado en otro Certamen". Habia un corto, eso sí, era genial, premiadísimo internacionalmente en muchísimos certámenes (y lo merecía), pero las bases eran claras, así que impugnamo esa candidatura y examinamos con lupa el resto de los cortos presentados (había más incumplimientos, sobre todo de tiempo, que las bases también eran claras sobre esto... Tres minutos incluyendo los créditos). En lugar de admitir el error, retirar el cortometraje y continuar como hubieran hecho en cualquier otro certamen, demostrando así que un "error" no es lo mismo que una organización mediocre al extremo; me mandaron un e-mail desde la directiva de Citrum Audiovisual concertando una reunión (esto no me había ocurrido jamás, y tampoco creo que me ocurra más). Allí se me pidió que no dijera nada del error (cuestión de imagen) y, a cambio, me dijeron que los cortos presentados, sobre todo los de la Región de Murcia, serían girados luego por colegios y presentados por sus directores. Este tipo de "favores" a cambio de que no abras la boca tiene un nombre que todos conocemos. Sabía que aquello no era cierto (y el tiempo me ha dado la razón). Aún así me callé, ya que esperaba que la Organización sin ánimo de lucro que le encargó a la Productora Citrum esta tarea de organización, se diese cuenta de la pésima gestión.

Días después, cuando ya habíamos presentado el cortometraje, como otros tantos, ampliaron el plazo de recepción un mes más. Amigos lectores, como supondrán, no es lo mismo escribir, producir, rodar y montar un cortometraje en diez días que en mes y medio, a más tiempo mayor calidad. Así que este suceso insólito (que no pasa en ningún certamen) nos puso en una situación inferior a los que ya nos habíamos presentado, así se lo hice saber a la directiva de Citrum Audiovisual y viendo que no solo no solucionaban los errores, sino que los iban "sumando y tapando". Decidí retirar el cortometraje del concurso antes del "nuevo plazo de finalización de inscripciones", ya que mi trabajo es demasiado serio o, mejor dicho, me lo tomo muy en serio, para que alguien venga a jugar con mi esperanza y mis ganas de colaborar. Y como yo soy muy estricta en este sentido con lo que hago exijo un mínimo de profesionalidad y seriedad, tanto a mis colaboradores como a otras empresas de mi sector. (Creo que es lo que deberíamos de hacer todos).

Hubo amigos míos, advertidos de mi experiencia, que teniendo el cortometraje a medias, sí decidieron presentarlo.

Y lo peor de todo viene ahora. Para empezar, la entrega de premios se hacía en una Gala (en donde también se recaudarían fondos el citado Centro de Día) en donde había que pagar una entrada de 10 €. Lo que me parece absolutamente rastrero y miserable es que, a todos aquellos que participaron en los cortos... Actores, Directores, Cámaras... Etc. se les pidió esa cantidad por entrar a la Gala de entrega de Premios. En algunos certámenes no te pagan el viaje para recoger el premio, pero de ahí a tener que pagar por ver tu propio corto, va un buen trecho. Aún así, parte de ellos fueron (otros desistieron ante tanta mediocridad y racanería). La Gala prefiero no comentarla ya que yo no estuve, obviamente, pero la "crítica de pasillo" era absolutamente demoledora. Y la desachatez final viene cuando no se proyectó ningún cortometraje, ni siquiera el del ganador (por cierto, la decisión del jurado muy controvertida, ya que había cortometrajes mucho mejores que el ganador... Pero, para gustos, colores).

Miren ustedes, grabar un cortometraje cuesta tiempo, esfuerzo y dinero (por poco que sea, el nuestro, costó unos 40 euros, sin contar la entrada de la Gala claro). Y el modo que yo tengo, que deberíamos de tener todos, es hacer una denuncia pública de este tipo de acciones que consiguen hacer "de una buena causa" algo mediocre y sin sentido, y que, además, se ríen del esfuerzo y trabajo ajeno, haciendo "pactos de cafetería". No iba a hacerlo público porque supuse que Citrum Audiovisual se iba a dar cuenta de que no están preparados para organizar este tipo de eventos. Les queda grande el trabajo y hay un refrán español muy acertado "Zapatero, a tus zapatos". Supongo que al ser una buena causa, esta productora no cobraría nada por esta organización de Festival y Gala (lo supongo y lo espero, que no lo sé).

Y no hubiera dicho nada si este año, la misma productora, por la misma causa, no hubiera sacado el II Festival Internacional de Cortometrajes "Ser o no Ser". Pero lo han hecho. Ahora, sabiendo mi experiencia y la de tantos otros, si deciden presentarse, al menos, ya saben a lo que se atienen.

Por supuesto, de todo lo dicho, tengo pruebas que lo avalan.

martes, 20 de enero de 2015

La Joven Compañía están de gira con su espectáculo "Punk-Rock"

La Joven Compañía en Audiotorio El Batel - Cartagena
Llevo un tiempo siguiendo a ésta Joven, pero altamente cualificada, compañía de Teatro de Madrid. Leyendo muy buenas críticas en diferentes medios de prensa, sobre todo, de esta última obra titulada "Punk-Rock". Querer hacer teatro profesional y además estar dispuesto a contagiar esa pasión a una juventud desmotivada y apática, como normal general, ya me parece, no solo una labor social digna del mejor de los aplausos, si no un trabajo titánico. El público infantil y adolescente, todos los que estamos, de un modo u otro, relacionados con ellos o con el mundo de las Artes (especialmente audiovisual y teatro) no suele ser un "público amable". Antes de salir al escenario ya sabes que si no les gusta no prestaran atención y si les gusta te tomarán como referencia. Así que, ya de por sí, la responsabilidad que asumen, en el primer momento de salir de detrás de las cajas y pisar las tablas del escenario, es altamente valorable en sí misma.

Pero yo, como siempre, quería ver con mis ojos y juzgar por mí misma, lo que había escuchado en boca de otros. Como siempre hago, no he leído reseña alguna que hablase sobre el argumento de la obra. Solo sabía éso, su nombre. Lo hago así porque quiero que me sorprendan o que me aburran, que me hagan reir o llorar, que me remuevan sentimientos o me hundan en el más profundo de los aburrimientos, pero nunca quiero llevar ninguna opinión formada a través de una sinopsis que vaya a condicionar mi modo de verla o sentirla.

Esta no puede ser una "crítica al uso". Primero porque les voy a hacer un favor a todos ustedes, no contándoles absolutamente nada del argumento. Solo les animo apasionadamente a que vayan a verla, a que dejen a sus hijos ir a verla (como he dicho, está dirigida a público adolescente), a que insistan en las AMPAS de cada Colegio de España que esta obra se lleve a su ciudad. Se lo aseguro, no les dejará indiferentes. Juzguen ustedes mismos el por qué de mis palabras. Si no pueden ir y van sus hijos, les pido que hablen con ellos, que les pregunten y que abran un debate en casa sobre que han visto, que han sentido o como han reaccionado. Tomensé un tiempo para hacer esta pequeña y necesaria actividad. Porque si algo consigue "Punk-Rock" es que reflexiones.

Sobre la obra. Trata temas de candente actualidad entre la gente joven. Cosas que todos hemos visto u oído alguna vez. Situaciones muy reales y, a veces, sumamente duras. Pero así es la realidad, dura y tierna, roca y fuego, cuchilla y papel. Han sabido combinar a la perfección la comedia con situaciones de altísimo contenido dramático. Es tierna y violenta. Es romántica y cruel. Es arriesgada y valiente. La variedad y complejidad de cada uno de sus personajes te obliga a empatizar desde el primer momento. No hay un protagonista, son un equipo. No hay secundarios y sí mucha pasión, mucho mensaje y MUCHA MUCHA CULTURA, inmersa en cada una de sus acertadas frases.

Las coreografías y efectos especiales, absolutamente adecuados, aún la proveen de más realidad, realzando el sentimiento a transmitir.

Los actores, como he dicho al inicio, jóvenes aunque sobradamente preparados. Sienten pasión por lo que hacen, creen que pueden influenciar y mejorar su entorno, y esos elementos los transmiten de una manera magistral. Me han hecho reir y también me han hecho llorar. En definitiva, me han hecho SENTIR. Y, después, una vez en casa, reflexionando... Me han hecho PENSAR.

Acabo como empecé, sé que no es una crítica al uso en donde voy a desmenuzar y juzgar cada uno de los actos, así como cada una de las actuaciones. Sería un homicio imperdonable hacerle eso a "Punk-Rock". Pueden creerme o no, pero si no van a ver a "La Joven Compañía", nunca sabrán si mi opinión es acertada o equivocada. Juzguen ustedes mismos lo que a mi me ha parecido "una sorpresa magistral".

viernes, 2 de enero de 2015

Háb1tat

(Este texto me fue encargado para que formase parte del cortometraje "Háb1tat" como voz en of)

Supongo que te sorprenderá este chat y sé que, además, llega a destiempo... Pero ya sabes que siempre me ha gustado decir la última palabra, y creo que éste es el mejor modo de ofrecerte un por qué.
La vida es una continua adaptación al medio. Una desenfrenada lucha de especies por la supervivencia de los más fuertes, en donde los débiles no tienen cabida. Has tratado de adaptarte, de convertirte en aquello que siempre has detestado, tan solo, para recibir el premio de una vida tranquila y en paz. No lo conseguiste. Has tratado de revelarte... De gritarle al mundo que gira en dirección caótica y, a veces, equivocada. No lo conseguiste y el mundo te aniquiló.
Has sido una persona que ha amado la vida. No te has conformado con respirar por obligación. Has querido más sensaciones, más intensidad, menos palabras. Descubriste aquello que muchos callan. Ese contacto con la Madre Naturaleza que nos lleva a la esencia más pura de lo que somos. Iniciaste una búsqueda en los pequeños detalles, tan necesarios para una vida plena, y que, sin embargo, la agobiante rutina del paso del tiempo, evita que nos fijemos en ellos. Sí, se puede decir que has sido un buscador. Un buscador de la esencia común y de la propia.
Has tenido unos valores, tan altos, que se convirtieron en el eje que le daba sentido a las cosas. Has luchado contra lo injusto y has defendido tus creencias, pesara a quien pesase. Y has amado la mentira mucho más allá de cánones o reglas.
Creo que estoy divagando mucho y te debo una explicación de cómo hemos llegado a este punto. Nuestra generación ha visto muchos cambios. Cambios importantes, cambios con los que, nuestros antepasados, ni alcanzaban a imaginar, ni creo que comprendiesen y, mucho menos, hubieran pagado un precio tan alto como el que nos han obligado a nosotros, un crédito vitalicio sin avales pero con intereses. 
Te preguntarás que tiene que ver todo esto contigo. Piensa en el todo, en el conjunto, pero juega tú, apuesta tú, pierde tú.
Sé que te destrocé el corazón y, aun lamentándolo desde el centro de mi alma, ni siquiera puedo decir un lo siento porque era terriblemente necesario. Lo hubiéramos podido evitar, sin duda. Quizá si tú hubieses llorado antes o yo hubiese escuchado desde otra perspectiva, pero no lo hicimos. Emprendimos esa guerra fría en la que nunca puede haber ganadores.
Quisiste comprender la nueva era. Me sumergí contigo en ese frío inframundo de la fibra óptica y lenguaje binario. Del código máquina de unos sentimientos ripeados con una mala compresión. Del no mirarse a los ojos, ni tocarse con las manos. Ese mundo artificial de kilobytes por segundo y medidas para todas las cosas, con la magia propia de lo nuevo, pero carente de alma. Un alma, la tuya, que se dejó atrapar por esa tela de araña a la que llamamos red.
Quise comprender como dos personas que no se habían visto nunca, podían llegar a tener un flujo de energía, tan fuerte, capaz de reducir a cenizas el alma y la piel del otro. De estrellarlo contra una cama de cristales hechos esquirlas y que pareciese aún pura belleza el hacerlo. ¿Qué tipo de grandiosidad puede haber en un mundo dominado por pulsos eléctricos? ¿Qué clase de mundo es ése?. El tuyo.
Quise comprobar la naturaleza magnética de ese sentimiento. Su verdad arbitraria de cobre. Y, si quise hacerlo, es porque ese mundo lo habías creado tú. Quizá yo, lo único que podía aportar, era una luz donde solo existían conectores de mentiras y brillante oscuridad. Si tú que, en otro tiempo habías sido capaz de hablar con los ojos y sentir con cada gota de sangre, estabas creando ese hábitat vacío de instintos y tan lleno de sentimientos prefabricados y falacias, al son de un protocolo de comunicación, a lo mejor es que yo, simplemente, estaba observando en la dirección equivocada. Y, al girarme para comprenderte... Comprendí que estabas muerto.
Por eso, traté de adaptarme. De sumergirme por completo. Pero volví a equivocarme. No sobreviví a ello y lo perdí todo en el intento. Ahora trato de soñarte, leyendo estas líneas, negando que tus ojos vacíos ya no miran, con el pelo revuelto y la cara abrasada en lágrimas; con esa sonrisa a medias, que es máscara de dolor, dándote cuenta que es demasiado tarde para cambiar el curso de mi historia, pero no queriendo ver la sonrisa apacible del sueño eterno, del que ya no es más que un recuerdo logueado por un chat que nunca fue nuestro.
Te podría pedir muchas cosas. Pero, cada una de ellas, sería la insuperable cadena perpetua de ver cómo, aquel que te completaba en todos los sentidos y hasta más allá de cualquier frontera o límite, desaparecía en algún lugar fuera de mi existencia.
No quiero tu tristeza, nunca la he merecido ni deseado. Ahora sé que estás en otro lugar, no sé si más frío o menos interactivo, no sé si mejor o peor. Pero seguro que la adaptación te resultará menos tediosa y el precio no será tan alto. Seguro que ahora sí entenderás la lección que yo no supe transmitirte a través de tu TCP/IP: “Piensa globalmente, pero actúa solo”. Que no te quepa la menor duda que, a pesar de todo, te amé. Nunca te olvidaré. Adiós.

martes, 23 de diciembre de 2014

Por Suerte



POR SUERTE
Por suerte, tengo una VIDA. Y no me refiero a ese compendio de cosas cotidianas que ocurren porque tienen que ocurrir, fruto de la casualidad o causalidad... No, me refiero a que, antes de morir, podré decir henchida de orgullo: "Yo, he vivido".
Tengo la suerte, de haber tenido siempre claros mis sueños, a los que convertí en metas a alcanzar, renunciando primero a la palabra "Imposible" y sustituyéndola por un "A lo sumo, poco probable". He sentido una ilusión que, cada día, me impulsa a poner los pies en el suelo porque he venido a morderle a esta vida en la garganta y a sacarle todo su jugo. Y, cuando las ilusiones se rompían, cuando el corazón se quebraba, cuando la oscuridad se presentaba con su manto de oscuridad, cuando la razón era atropellada por la ignorancia, cuando hablar se convertía en una guerra a muerte sin ganadores, cuando el amor redujo a cenizas las cenizas de mi corazón... Aún entonces, estaba viva. Siempre me levanté. Encontre una salida, una puerta nueva, una claraboya, un pasadizo secreto. Siempre avancé, aunque fuera a costa de titánicos esfuerzos. Sin sacrificio jamás habrá recompensa.
Por suerte, mi patria ha sido el mundo. He amado mi tierra, pero también las tierras de otros, los paisajes más allá del círculo polar, los caminos celtas, las antiguas minas de oro romanas. No puedo entender el nacionalismo habiendo tenido el mundo entero a mis pies, sin restricciones. He tenido el valor de irme tan lejos como he querido y, más tarde, el coraje o el deseo de volver.
He visto las miserias y bajezas más rastreras del ser humano; llorando lágrimas de sangre, muy lejos de los míos, viendo como me arrancaban el corazón con la mano y se lo comían aún latente, he visto como un día todo fue "cuestión de supervivencia" y la vida se redujo a un "¡Corres o mueres!", y decidí correr. Hay que saber cuando se pierde una batalla, quien no conoce la derrota, tampoco saboreará las mieles del triunfo. He sido testigo de como, amando más allá de todo límite a alguien, éste, impasible absoluto ante tu dolor y desesperación, te niega lo que tú le darías a tu peor enemigo. Pero también me han amado de una manera arrolladora, pasional, casi animal... Ese amor que simplemente conectas como si os conociérais desde el segundo primero del nacimiento del universo... Ese amor que, gracias a la luna, no hay palabra capaz de describirlo, siquiera acercarse a ello un mínimo.
Me han abofeteado, insultado, calumniado, traicionado y vendido a cambio de nada. Han achaco mis triunfos de suerte. Me han subestimado. Hasta me han "diagnosticado" de loca. Pero también me han defendido con uñas y dientes, han sido leales y fieles, han comprendido mi alto concepto de la amistad. Algunos se quedaron en el camino, otros siguen aquí y alguno nuevo que añadir a esa reducida lista de MIS AMIGOS, los de verdad, los que van más allá de las palabras, los que son dueños de los actos que lo demuestran.
He luchado por sobrevivir en un mundo que quería comerme, cuando apenas era una niña que despertaba a la realidad.
He visto como la vida, que todo te lo da, también te lo quita todo de un zarpazo. Como se arriesga la vida de alguien sin ninguna piedad. He luchado a brazo partido por no claudicar ante el abismo más cruel y profundo y he sido arrastrada a sus entrañas sin ninguna contemplación. Pero no me arrepiento. Aprendí cosas importantes que, mucha gente de plástico, no se acerca siquiera a intuir.
Se cuanto valor tiene un plato de comida en la mesa y un techo bajo el que dormir. He jugado con la muerte al juego macabro de escapar, pensando que, lo que hay detrás, no puede ser peor que el Infierno que vives y no me siento orgullosa de ello, pero yo, afortunadamente, aún puedo contarlo. He llegado a odiar y despreciar la vida hasta el punto de enamorarme profundamente de ella
He defraudado a mis amigos. Les he hecho daño y se me ha roto el corazón al contemplar su dolor. He aprendido que la compasión y la pena, no son la misma cosa, y que cuando sientes la segunda por otra persona son solo fruto del egoísmo de sentirnos en una situación superior. No me arrepiento de uno solo de esos momentos en los que me arrancaron la piel a tiras, porque sin ellos, ahora no valoraría como valoro los buenos momentos.
He visto cosas tan bellas y hermosas, que muchos solo pueden imaginar. He contemplado boquiabierta el sol de media noche y ballenas en libertad. Me he sentado en las rocas de Castillos, tan hermosos que, tocando cada piedra, he podido revivir las historias templarias, he escuchado las gaitas celtas de la tuna compostelana, he contado estrellas en mitad de la noche, muy lejos de la contaminación lumínica de las ciudades, me he reflejado en mil lagos y he sido sorprendida por ventiscas de nieve, he visto el fondo del mar y admirado su belleza, he visto la ciudad de la luz y me he sentado sola a observar otras vidas, otras gentes, otros mundos. Le he enseñado a alguien la clepsidra que una vez me hipnotizó y he visto ese mismo efecto en aquellos ojos negros que nunca llegarán a desdibuarse del todo en mi recuerdo. Y he sido feliz. Me han cantado canciones al piano desde el centro de un corazón que latía solo por mí en ese instante. Me han llamado "hermana", siendo yo hija única.
Me han criticado. He suscitado envidias desde que tengo uso de razón, sin tener aún demasiado claro por qué. Me he enfrentado a todos y a todo por defender una idea, un principio o simplemente a un amigo. Miro alrededor y veo sus caras. Sus manos, siempre dispuestas a dar un apretón. Sus bocas, siempre con un consejo o una palabra amable cuando más lo necesito. Sus miradas, que no juzgan. Sus brazos, siempre dispuestos a hacer de bastón,
He dejado muchísima gente atrás. Personas que me han defraudado hasta hacerme perder el sentido de las cosas y rumbo de las cosas.
Por suerte, nunca me he dejado guiar por estereotipo alguno. Esas normas estúpidas sociales que determinan "que es la belleza" y que lo único que pretenden es hacernos a todos iguales. Clones sin alma, ni corazón. ¿Porqué debería de importarme estar gorda o delgada? Si la belleza superficial dura lo que un suspiro y el problema lo tienes TÚ que no sabes o no eres capaz de mirar más allá de una piel que jamás va a representar "mi esencia". Por suerte, he aprendido a valorar y a cultivar otras cosas.
Por suerte siempre he vivido como he querido. He hablado desde el corazón, exponiendo como me sentía, evitando que el miedo al juicio de los demás me impidiera decir lo que pienso y siempre me he sido fiel, por fuerte que soplase el temporal. Y, también por suerte, me he equivocado un millón de veces, porque soy humana, porque puedo hacerlo, porque equivocarse es bueno.
Nunca le he reído las gracias a los que no me hacían reír. He usado la sinceridad, minimizando su daño con la diplomacia, pero sin adornar su significado hasta diluirlo, y lo he hecho pese a quien pese. Yo nunca regalo los oídos y, mucho menos, para conseguir un fin propio.
Ser así no es fácil, pero me gusta lo que veo cuando me miro satisfecha ante un espejo.
Como he dicho... Tengo la suerte de haber vivido y me siento orgullosa de ello.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Ante el Mar



Dedicado a “mi verdadero Chacal”
"Ella, sentada sobre el frío banco de piedra, a su lado, trataba de no seguir escuchándole. Centrarse en el hipnótico ir y venir de las olas. Eran del color de sus ojos.
Él se despedía de ella, con un notable nudo en su garganta que estrangulaba las palabras en el instante de salir. Le ofrecía los motivos que ella jamás pidió. Las explicaciones y justificaciones que le habían llevado a aquella obligada decisión.
Ella recordaba los retazos de promesas incumplidas, las ensoñaciones quiméricas de lo que, algún día, harían juntos. Y sentía… Sentía más de la cuenta. Por eso, al oírle, la desesperación clavó una dentellada en su ventrículo derecho. Podía notar la sangrante herida. Aquel dolor lacerante y profundo de la derrota sin resistirse a la pérdida. No hablaba. Solo intentaba tragarse el cianuro de sus lágrimas.
Él la quería, a su modo, pero la quería. Ella lamentaba no saber a dónde les hubiera conducido aquel sentimiento mutuo, de haberlo dejado a su libre albedrío."
Extracto del Relato "Ante el Mar",
contenido en el Primer Libro "Retablos Cortos" 

Cortometraje - Como el Cristal




Sinopsis: "Aquellas heridas que no se ven, a ojos de los demás, son las más difíciles de cicatrizar"

Actores principales:

Amparo Reina como Carmen
Jose Denia como Rubén

Equipo Técnico:

Dirección y Guion: Cristina Martínez
Ayte. de Dirección: Juana María del Baño
Producción: Cristina Martínez
Director de Fotografía y Operador de Cámara: Rubén Fabeiro
Jefa de Iluminación y Operadora de Cámara: María Loureiro
Jefe de Sonido: Cristobal Balboa
FX mecanicos: Jose Luis Martínez, Javier Villalba y Cristina Martínez
Auxiliar de rodaje: Víctor Almodóvar.
Grabación de Making of: Mario Magaña

Banda sonora original compuesta por:
Invierno Rock